Ser mujer indígena y vivir con discapacidad no tendría porqué ser sinónimo de vivir violencias. Lamentablemente en comunidades indígenas, muchos factores se entrecruzan para vulnerar la vida de las mujeres que viven con discapacidad.
Algunas de ellas viven en el total abandono en sus hogares, tampoco cuentan con atención médica o terapias que generalmente se tienen solo en las ciudades y para los cuales es necesario tener un recurso económico suficiente para poder al menos realizar traslados.
La situación económica precaria en la que viven muchas familias en nuestra región, hace que los apoyos económicos que puedan llegar a recibir del gobierno las personas con discapacidad, en muchas ocasiones no sean destinadas para mejorar las condiciones de vida de dichas personas. Estos son algunos de los atropellos que viven las mujeres indígenas con discapacidad, sin embargo, en un contexto de mayor inseguridad en nuestra comunidad, las mujeres indígenas con discapacidad intelectual pueden ser vícticas de trata laboral o trata sexual.
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