Las parteras, que en náhuatl se les llama Sisas, acompañaban el cuidado de la mujer embarazada. Se encargaban de sentir al bebé y acomodarlo mediante masajes (si era necesario). Realizaban remedios con plantas medicinales en caso de amenaza de aborto.
Era muy común que la partera, lavará la ropa en los ríos cercanos. Bajo lluvia o frío, en algunos casos. Trayendo consecuencias en su salud. Pero era un deber que asumían con mucha responsabilidad. Así nos lo platica, doña Margarita Cristóbal de 90 años de edad, originaria de San José Aocotzota, Huitzilan de Serdán, Puebla.
Autora: Maribel Tiburcio
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